Su centro ceremonial principal fue la ciudad de Tollan-Xicocotitlan, localizada en lo que actualmente se conoce como Tula de Allende, en el estado de Hidalgo en (México).

Los toltecas extendieron su influencia mediante la guerra y el comercio, tomaron de otras culturas formas distintas de trabajar la tierra y de construir templos o casas, obtuvieron riqueza y dominaron territorios. Los pueblos sometidos les daban tributo a cambio de protección militar. Por medio de la guerra obtuvieron riqueza y dominaron territorios; los pueblos sometidos les daban tributo a cambio de protección militar. Los toltecas extendieron su influencia mediante la guerra y el comercio. Los toltecas recibían artículos tan distintos como: cerámica de Centroamérica y turquesa extraída del actual Nuevo México. A su vez, los productos de Tula se han encontrado en lugares tan alejados como Honduras y el sur de Estados Unidos de Norteamérica.
La guerra adquirió, entre los toltecas, mayor importancia de la que tenía en las culturas que florecieron en el periodo Clásico. Aparecen militares profesionales que se identifican con ciertos animales como: los guerreros águila, jaguar o coyote. En adelante, el predominio de los guerreros se hizo más intenso y el espíritu militarista caracterizó a todas las culturas del Posclásico.
El centro ceremonial de Tula tenía pirámides, habitaciones y juegos de pelota; y al igual que en Teotihuacán, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Según un poema, el genio de los artistas toltecas se debía a que: "ponían su corazón en el trabajo".
Los toltecas dominaron un amplio territorio, pero no por mucho tiempo. Hacia el año 1.200 d.C. su fuerza fue destruida por nuevos grupos de invasores. El final de Tula se parece al de Teotihuacán, hacia 1,170 la ciudad y su centro ceremonial fueron prácticamente destruidos; sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. Tal es el caso de Chichén Itzá, en la región maya en Yucatán, cuya arquitectura y esculturas, como el Chac-mool, se parecen extraordinariamente entre sí.
La guerra adquirió, entre los toltecas, mayor importancia de la que tenía en las culturas que florecieron en el periodo Clásico. Aparecen militares profesionales que se identifican con ciertos animales como: los guerreros águila, jaguar o coyote. En adelante, el predominio de los guerreros se hizo más intenso y el espíritu militarista caracterizó a todas las culturas del Posclásico.
Los toltecas dominaron un amplio territorio, pero no por mucho tiempo. Hacia el año 1.200 d.C. su fuerza fue destruida por nuevos grupos de invasores. El final de Tula se parece al de Teotihuacán, hacia 1,170 la ciudad y su centro ceremonial fueron prácticamente destruidos; sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. Tal es el caso de Chichén Itzá, en la región maya en Yucatán, cuya arquitectura y esculturas, como el Chac-mool, se parecen extraordinariamente entre sí.
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